`En Aranjuez se rinde la serpentina del metroplús´
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EN OCTUBRE CULMINAN obras del contrato de 1,4 kilómetros que une el corredor de la 45 de Manrique con el renovado parque de Aranjuez. El nuevo tramo se entrega en octubre y tiene un valor de 18 mil millones de pesos. |
León J. Saldarriaga L.-Medellín|Publicado el 17 de septiembre de 2008
Ya el corredor del metroplús le hace una venia al parque de Aranjuez, lo envuelve en una U prolongada y le devuelve la calma perdida en los últimos diez meses.
Los parroquianos mayores reconocen lo que han ganado y hoy se apropian del nuevo amoblamiento que lo dota, donde extienden tertulias y contrastan con el que tuvieron antes.
“Soy nacida y criada en Aranjuez y esto quedó muy hermoso y aseado. Antes no tenía ninguna gracia”, dice Amparo del Socorro Meneses, quien descansa con su hermana Rosa Lía, después de caminar 15 cuadras para “mejorarse de la presión”.
En otro sitio del parque, el pensionado Antonio Santa ratifica que quedó menos congestionado. “Era lleno de carros parqueados. De noche era inseguro y daba miedo”, cuenta.
Ya sueña el día en que pueda coger los buses nuevos en el parque (donde quedará la estación de retorno del sistema) pues, cree, serán más modernos y cómodos.
El comercio habla de dos caras y una de sus voceras, Alfadelia Quintero, dueña de La Olla de Petra, lo cuenta como reclamo. “Esto era una principal y pasaban todos los carros, pero cerraron de una, después fue polvo y pantano y los negocios cayeron”.
Un domingo normal, compara, vendía cuatro o cinco tendidos de pollo asado y, en promedio, se le redujo a uno.
Petra agradece que logró un contrato de alimentación con los mismos constructores y se pudo sostener, aunque se le fueron muchos clientes.
Para su gremio, añade, fueron seis meses de desorden y sacrificio, aunque identifica que en el último mes “la cosa se empezó a componer”, porque mucha gente ha vuelto a reconocer el parque.
Las obras forman parte del contrato que se extiende a lo largo de 1,4 kilómetros, a partir de la carrera 45 con calle 86, de Manrique, iniciadas el 15 de noviembre del año pasado.
Cambio de redes, construcción del nuevo corredor solo-bus, de espacio público, amoblamiento urbano y componente arbóreo, están en el contrato que tiene un valor de 18 mil millones de pesos.
Sólo el parque demanda 4 mil millones de pesos y en él se construyeron 3 mil metros cuadrados de nuevo espacio público, se acondicionó un carril restringido para la iglesia y el cargue de los negocios vecinos, se ampliaron los andenes de todo el cuadrado y la cancha polifuncional se creció de 349 a 380 metros cuadrados.
Hoy ofrece bancas para la recreación pasiva, se renuevan las jardineras y tiene las bases con las redes eléctricas para ocho módulos dobles donde se reubicarán los venteros informales que estaban dispersos en el parque.
¿Y los árboles? Como en mucha parte del proyecto metroplús, el tema arbóreo fue polémico porque se tuvieron que talar 24 árboles para extender el corredor.
Como novedad, las autoridades ambientales hicieron cambiar el diseño urbanístico en el parque para salvar dos ejemplares: un guayacán rosado de 10 metros de altura y otro de origen asiático y poco común en el Valle de Aburrá: un apocynaceae, de la familia de los azucenos y franjipanes.
La empresa expuso que, en cambio, se sembraron 35 árboles nuevos entre flor de reina y jaboticabas y se trasladaron 12 más.
En el corazón del parque aplacan el calor los carboneros, laureles, mangos y lluvia de oro, que no se tocaron.
Publicado en el periódico El Colombiano, el miércoles 17 de septiembre de 2008. Para ver el artículo en su texto original clic aquí.




