Las decisiones que tomamos frente a los problemas de movilidad contribuyen a definir el tipo de ciudad que queremos. Nos jugamos por una ciudad que privilegie al peatón y al transporte público o le damos prioridad al vehículo particular. Cada modelo tiene también efectos sobre el medio ambiente, la salud pública y el desarrollo económico entre otros temas.
La actual administración se ha propuesto enfrentar un problema histórico de falta de infraestructura sumado a la gran entrada de parque automotor a la ciudad (más de 300,000 en 6 años) con medidas mixtas en lo estructural y coyuntural. 23 obras viales sólo en el sector del Poblado, la estructuración del Sistema Integrado de Transporte (Metro-Metroplus-Alimentadores) y la mejora en las condiciones para el peatón (30% de los viajes diarios) son decisiones estructurales. El pico y placa, como medida restrictiva, responde a una necesidad coyuntural pero real frente a la ocupación en horas pico y a los efectos de las obras. El mismo tendrá que ir desapareciendo para darle paso a las medidas estructurales.
Articulo publicado en www.gente.com.co (pagina 2)



















