Santiago siempre tuvo una respuesta alentadora
Fellow de Ashoka y recientemente fue elegida por el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) como una de los 250 jóvenes líderes mundiales.

Conozco a Santiago desde hace muchos años, pero sólo en el año 2000, cuando él terminaba sus estudios de maestría comenzamos a intercambiar ideas, frustraciones y sueños sobre esa Colombia en la que todos deseamos creer. Sus análisis eran particularmente interesantes porque no se limitaba a argumentar basado en temas de actualidad divulgados por los medios de comunicación, sino que ataba realidades actuales con hechos históricos nacionales y mundiales, comparándolos con tesis filosóficas, con literatura y hasta con chistes.
Esto hacía de nuestras discusiones como miembros de la sociedad de estudiantes colombianos del London School of Economics, un apasionante punto de encuentro para empezar a construir país.
Me reencontré con Santiago cuando me vinculé como profesora de cátedra en la Universidad Eafit, donde tuve la oportunidad de presenciar algunas de sus clases y de conocer la rigurosidad con que preparaba diversos temas sobre Problemas Mundiales y Colombianos. En mis momentos de bajo ánimo, frente a la apatía de algunos estudiantes de EAFIT, o frente a un par de posiciones políticas muy radicales con las que tuve que lidiar mientras era profesora, Santiago siempre tuvo una respuesta alentadora. La apatía es muy común en nuestro entorno y en lugar de frustrarme debía llenarme de argumentos y de energía para contagiar. También las posiciones políticas radicales son parte de lo nuestro, como lo son las diferencias culturales, raciales y sociales. Es precisamente a partir de esa diversidad, y a través del diálogo y del reconocimiento del otro como ciudadano, que se construye una política integral, coherente e incluyente. Estoy convencida de la capacidad de Santiago para liderar este tipo de procesos.



















