Hace unos 15 años cuando, en mi condición de estudiante de derecho, me encontraba representa n do a Colombia en el simulacro de la Corte Internacional de Justicia en Washington D.C, recuerdo haberle expresado a un profesor de la universidad de Georgetown mi asombro por lo que yo consideraba eran propuestas bizarras, desfasadas o francamente irresponsables de algunos de los candidatos al Congreso que buscaban curules para las elecciones de noviembre. “No prestes atención” me dijo en un tono casi paternal; “estamos ya en la temporada tonta (silly season)”. La temporada tonta era el nombre que los habitantes de la capital federal le daban a la época de campaña en la cual, decían ellos, personas aparentemente inteligentes, responsables y asertivas salían a proponer cuestiones inaplicables, malintencionadas, inverosímiles o simplemente irresponsables.
Si no fuera porque en este país algunas elecciones desafortunadamente suelen presidir y hasta predecir grandes atentados contra el erario público, violaciones flagrantes a la normas electorales, desfiles de parlamentarios hacia los establecimientos de reclusión y consolidación de estructuras criminales en ciertas regiones, yo también diría que estamos empezando la temporada tonta. El término “tonto” no obstante se queda corto, se vuelve inocente en un panorama que no permite el análisis simplemente irónico o académico.
Empecemos por la peligrosa, confusa y malintencionada propuesta que nos dejó el presidente antes de su viaje a Suiza. Reclutar 1000 estudiantes de la ciudad de Medellín para que por la redonda suma de 100,000 pesos empiecen a fungir de “informantes en la nómina estatal”. Cualquiera que oiga o lea esta propuesta sin el debido contexto apuesta esos mismos 100,000 pesos a que la misma tiene como origen un régimen policial y totalitario (a la vez la Rusia zarista o la URSS Stalinista) en peligro de sucumbir ante un peligroso enemigo, revolucionario o contrarrevolucionario que, apoyado por potencias extranjeras, impondrá un nuevo régimen. Es sin embargo una propuesta emanada del mismo régimen que pronosticaba un país de cero matas de coca, la finalización del conflicto armado (convenientemente llamado amenaza terrorista) y la desaparición del paramilitarismo. No sólo sería una medida desesperada y poco efectiva sino que claramente pondría a un sector de la población, per se vulnerable, en un grave peligro.
No hay que ser científico social para entender que los criminales, primos, vecinos, amigos o conocidos de los nuevos informantes, iniciarían un metódico proceso de señalamiento y desplazamiento de los mismos cuando no de franca agresión. De la misma manera, es altamente cuestionable el modus operandi de esta iniciativa ya que profundiza la cultura del dinero frente a la de la corresponsabilidad ciudadana. Finalmente afirmo que es malintencionada porque, como dice Héctor Abad Faciolince, hace parte de una clara estrategia del uribismo para cuestionar y deslegitimar un proceso político y social que, si bien no es abiertamente contrario al presidente y su política, tiene tres pecados imperdonables: haber nacido y crecido sin su apoyo o permiso (¡en Medellín para colmo de males!), no depender de los puestos, contratos, préstamos y subsidios de palacio ni de la encrucijada del alma y, finalmente, estar liderando las encuestas presidenciales por encima de toda la fauna del Ubérrimo. ¿Desespero? ¿Estrategia? ¿Chambonada? De nuevo, si no estuvieran las vidas de los jóvenes estudiantes de Medellín en juego y si no se estuviera profundizando la cultura del “consiga plata mijo”, la temporada tonta estaría en apertura.
Paso a otra rareza de esta temporada, tan increíble como la anterior pero afortunadamente mucho menos peligrosa. Un comentarista dominguero de un diario de Medellín dice en su última entrega que el cuestionado ex – alcalde Luis Pérez Gutiérrez está recorriendo el país presentando su novedosa tesis sobre la relación entre el Presidente y el partido Liberal. Cual historiador de la colectividad de Don Ezequiel Rojas, el ex alcalde propone tratar a Uribe no como un desertor u opositor del partido sino como una disidencia al estilo de Gaitán y Galán. Sin haber oído su exposición completa puedo de entrada recordarle al nuevo pensador varios “detalles” que pueden desfigurar su tesis.
El primero es que si bien, tanto Gaitán como Galán encontraron diferencias con la estructura liberal de su época, ambos intentaron reconciliar estas mismas desde su interior antes de emprender el camino paralelo. El segundo detalle es que precisamente su camino fue paralelo y no contrario al del liberalismo. Tanto en el discurso como en sus propuestas y decisiones ambos disidentes permanecieron más o menos fieles al ideario liberal. Tercer detalle: Ninguno de los disidentes utilizados por Pérez Gutiérrez como ejemplo llegó al poder, ninguno gobernó con el partido conservador y ninguno enfiló baterías políticas, eclesiásticas y judiciales contra una de las Constituciones más liberales de nuestra historia. El desespero, la soledad y la necesidad de volver al poder de cualquier manera no le deben dar licencia al señor Luis Pérez para irrespetar a la historia, al partido liberal y a dos de sus más grandes líderes. Estoy seguro que el Presidente lo recibe en sus toldas con mucho menos esfuerzo.
Por último, es necesario referirse una vez más a esa nociva práctica, presente en muchos regímenes, pero llevada al extremo en el nuestro, de hacer la política por interpuesta persona para así hacerle el quite a las inhabilidades, señalamientos y condenas. Claramente las responsabilidades penales y disciplinarias son de carácter individual y no es posible extenderlas a los cónyuges, familiares o socios de los pol íticos involucrados en procesos.
Lo anterior no quiere decir que estamos necesariamente condenados a seguir permitiendo el juego político de los movimientos, sectores, familias y personajes que diseñan e implementan sus estrategias políticas a partir de la corrupción, el concierto para delinquir o la violencia y la intimidación. Las reformas políticas y la ley penal suelen quedarse cortas en asuntos como este, ya sea porque los destinatarios directos de la norma – los políticos – son quienes la discuten y aprueban, o porque una aplicación muy amplia de las prohibiciones e inhabilidades podría resultar en una persecución de brujas poco democrática. Después de la norma general viene un segundo círculo de protección como es la decisión de conceder avales en cabeza de cada partido. Un partido serio aprovecha esta oportunidad para limpiar sus filas y para apartar las prácticas delincuenciales de su seno. Los partidos son, desafortunadamente, poco serios y , eso sí , muy pragmáticos en estos casos. Como hasta ahora les ha resultado menos costoso enfrentar las críticas, académicas y periodísticas, por reencauchar estructuras clientelistas, politiqueras y criminales, que perder el cúmulo de votos amarrados que estas representan, los avales han salido sin demoras. Sólo una cultura política madura asegura el más efectivo castigo para esta nefasta práctica. Una ciudadanía ilustrada, responsable y activa debe imponerle en las urnas el castigo democrático por excelencia a aquellos partidos calculadores y manipuladores. Congreso Visible, La Silla Vacía y la Revista Semana traen información y herramientas para reconocer y señalar estas prácticas antidemocráticas. En su último ejemplar la revista Semana da inicio a un artículo sobre el tema de la siguiente manera: “Las normas por sí solas no cambian la cultura política de un país. Por eso en Colombia, a pesar de las reformas políticas que se han hecho, el escenario para las elecciones a Congreso de marzo próximo auguran más de lo mismo, poca renovación y reciclaje de los mismos clanes y barones electorales que se han valido de las clientelas para mantener su influencia política. Como si no hubiera pasado nada, los para-políticos que están en la cárcel; algunos congresistas que están investigados, y los mayores exponentes de la política tradicional tienen en las listas para Senado y Cámara verdaderos comodines”. La labor del ciudadano es informarse para no hacerle el juego a estos partidos “recicladores éticos” y poder así realizar una verdadera y necesaria renovación de nuestra rama legislativa.
Son inmensos los retos que enfrentamos durante esta temporada. Por un lado reconocer y desenmascarar los discursos electoreros, simplistas y peligrosos que inundarán el ambiente. Lo segundo es trabajar por consolidar propuestas alternativas desde el trabajo, la decencia y la honestidad .
Como Concejal de Compromiso Ciudadano -ASI entiendo que la labor es compleja y que los obstáculos son inmensos. Nuestra propuesta, probada y respetada en Medellín, será atacada por todos los exponentes de la vieja política nacional y regional que ven en nosotros una amenaza real contra su control y sus empresas electorales. Porque sabemos que son muchísimos los colombianos cansados de la vieja política y dispuestos a trabajar por otro país y porque reconocemos, por la gran acogida que hemos recibido con Sergio Fajardo a nivel nacional y con los candidatos regionales en gran parte del territorio, que el momento es propicio, estamos caminando las calles y las veredas, hablando con la gente y buscando el apoyo para poder tener representación este próximo 14 de Marzo en las elecciones parlamentarias.

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Logros y retos: Reflexión de mitad de periodo Llegamos ya a la mitad de nuestro periodo ocupando la curul como Concejales de Medellín. Dos años que nos han demostrado con creces que, muy a pesar de los serios problemas que enfrentamos en temas de seguridad, desarrollo económico y medio ambiente y que nos comprometen día a día en la búsqueda de soluciones, la ciudad está inmersa en una transformación educativa, cultural, urbana, social y política de carácter estructural y de largo aliento. Te invitamos a leer el editorial completo »
Desde el año 2007 iniciamos un proyecto político dirigido a aportar a la transformación de la ciudad de Medellín a través de las ideas, el debate, la coherencia, la disciplina, la transparencia y la concertación. Continuando con dicho proceso durante el 2009 logramos avances estratégicos en temáticas tan importantes como la competitividad regional, el emprendimiento, el medio ambiente, las tecnologías de la información, los servicios públicos domiciliarios, la atención a víctimas del conflicto armado y la gestión integral del riesgo. Nuestra labor se concretó en tres grandes líneas de trabajo: El diseño, discusión y aprobación de Políticas Públicas e iniciativas político administrativas, el control político y el trabajo de acompañamiento a comunidades. Con este documento reforzamos nuestro compromiso con las políticas de transparencia y rendición de cuentas compartiendo con ustedes algunas de las labores y logros más importantes de este año 2009. Nuestra Labor dentro del Concejo en cifras:
Santiago Londoño Uribe |
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Llegamos ya a la mitad de nuestro periodo ocupando la curul como Concejales de Medellín. Dos años que nos han demostrado con creces que, muy a pesar de los serios problemas que enfrentamos en temas de seguridad, desarrollo económico y medio ambiente y que nos comprometen día a día en la búsqueda de soluciones, la ciudad está inmersa en una transformación educativa, cultural, urbana, social y política de carácter estructural y de largo aliento.
Para empezar, y contra algunos pronósticos de colegas docentes y de amigos, hemos podido demostrar que sí se puede ejercer la política de manera transparente, sin componendas, sin padrinazgos políticos, con ideas, con disciplina y siempre construyendo. Con humildad y con la certeza de que seguimos aprendiendo día a día tanto de ciudadanos y ciudadanas como de funcionarios y funcionarias públicas y colegas, podemos decir que durante lo corrido del periodo hemos contribuido a fortalecer el debate y la búsqueda de soluciones para los problemas fundamentales de esta ciudad. Con la misma certeza hemos desarrollado el ejercicio político en el día a día, siendo fieles a los principios de Compromiso Ciudadano-ASI y por ende a los cientos de miles de electores que desde hace 6 años escogieron una nueva política para Medellín. Hay espacio para construir desde lo público y todos aquellos que sientan que pueden y quieren aportar a la ciudad y a su transformación deberían dar el paso ahora.
Medellín es una ciudad rebosante de talento. Otro aspecto que nos has impactado muy positivamente ha sido la gran cantidad de personas que desde muy variadas profesiones, oficios, sectores e intereses trabajan con pasión y talento por esta ciudad. Esto sin duda alguna es importante pero debemos asegurarnos de varias cosas para que ese talento no sea simplemente una nota de pie de página o un comentario al margen. En primer lugar debemos hacer un gran esfuerzo por identificar y “mapear” ese talento. Una vez identificado debemos, a partir de la sinergia y de los objetivos compartidos, proponer un trabajo en red que potencialice las individualidades, amplíe las coberturas y alcances y le apueste a la creatividad. Muchos esfuerzos valiosos se diluyen en el tiempo y en el espacio por falta de apoyo o por no aprovechar los recursos existentes pero escondidos. En el mejor estilo de las redes sociales presentes en Internet la ciudad debe reunir a estudiantes, empresarios, académicos, artistas, políticos, jóvenes, mujeres, ciudadanos en general para trabajar conjuntamente por la solución de los problemas apremiantes de nuestra ciudad. Capital humano para el desarrollo.
Los dos últimos años del periodo nos exigirá un esfuerzo grande en ejecución, ajuste y seguimiento. Nuestras prioridades están, desde el Plan de Desarrollo “Medellín es Solidaria y Competitiva” plenamente definidas. Los programas y proyectos están ya en curso y nuestro papel es asegurar que los indicadores inicialmente planteados, que buscan una mejora de las condiciones de vida de los medellinenses, efectivamente estén mostrando cifras positivas y, obviamente, cambios en el desarrollo humano de los y las ciudadanas. El alcalde Alonso Salazar con gran visión, con audacia y con un amor inmenso por esta ciudad se ha jugado entre otras por los siguientes proyectos: 15,000 nuevas viviendas, Mínimo Vital de Agua para 45,000 familias, 19 Jardines infantiles, 12 Colegios de Calidad, 5 nuevos parques bibliotecas, 3 Proyectos Urbanos Integrales, 14 obras por Valorización en la Comuna 14, Plan Retorno de Desplazados, Desminado y Programa de Atención a Victimas de Minas, Acompañamiento a Jóvenes en Alto Riesgo, Cero niños y niñas en situación de calle, 12,000 créditos condonables para Educación Superior y Plena Cobertura Educativa. Estos son sólo algunos de los inmensos retos en los que le venimos trabajando y que deben llegar a feliz término en el 2011.
El 2010 también será un año electoral en el cual el país elegirá un nuevo congreso, y vaya si necesitamos que sea verdaderamente un nuevo congreso, y un nuevo Presidente. Creemos en la política transparente y decente, en la apuesta por la educación, la convivencia, la cultura y la seguridad respetuosa de los derechos humanos y la legalidad. Creemos que la rotación presidencial es necesaria para preservar la institucionalidad, el sistema de frenos y contrapesos y la renovación en las prácticas y costumbres políticas. Por todo lo anterior trabajamos para que Sergio Fajardo Valderrama sea el próximo Presidente de la República. Para el Senado estamos con Beatriz White Correa número 6 en la lista de Compromiso Ciudadano por Colombia y en la Cámara trabajamos con la lista de la Alianza Social Indígena-Compromiso Ciudadano. Atrevámonos a exportar la nueva política y la transformación de ciudad a la nación.
Finalmente agradecemos a todos aquellos que nos han alentado, asistido, criticado y aconsejado durante estos primeros pasos en la vida política. Hemos tenido diferencias con amigos y contradictores, hemos encontrado aliados donde menos lo pensábamos, hemos logrado acuerdos fundamentales y obviamente hemos tenido reveces. Precisamente por todo lo anterior hemos constatado que le democracia es, finalmente, el único sistema político en dónde las diferencias pueden sumar, en donde se enfrentan las ideas pero se encuentran las personas y donde incluso cuando se ha perdido, bajo reglas de juego convenidas y respetadas , se siente que se ha ganado en civilidad.
La vocación económica de un territorio es siempre el resultado de una combinación de factores. El perfil, el alcance, las fortalezas y los atributos competitivos de una ciudad o región dependen, entre otros, de aspectos culturales, geográficos, demográficos, históricos, sociales y políticos. La historia nos demuestra cómo grandes civilizaciones y avanzadas poblaciones han surgido y se han desarrollado como centros de comercio, industria, cultura, conocimiento y ciencia a partir de particularidades, condiciones y, claro está, decisiones. Las razones que los han llevado a ser líderes en sus respectivos campos siempre son variadas y cambiantes. Tan variadas y cambiantes que el tema de la vocación económica de las ciudades y territorios nos muestra muy a menudo como por cambios en el entorno y/o por decisiones propias, las fortalezas y ventajas de antaño se pierden y en ocasiones desembocan en crisis, pérdida de influencia y, en algunos casos extremos, en la desaparición misma de la civilización.
Ciudades porteñas (marítimas y fluviales), poblaciones de paso entre productores y consumidores, pueblos mineros, centros de producción industrial, civilizaciones insulares y centros dedicados al conocimiento, la cultura y la religión, todos han tenido su momento de grandeza y de poder político y económico. Este liderazgo ha dependido tanto de sus ventajas comparativas (las que se derivan de la naturaleza o el entorno) como de las ventajas competitivas (aquellas que se basan en capacidades creadas y en nuevas maneras de aplicar las tecnologías, el conocimiento y la información). La primeras dependerán de aspectos geográficos, geológicos y climatológicos principalmente, las segundas de decisiones políticas, sociales, económicas sostenidas; basadas en estudios técnicos, en la priorización de recursos y sobre todo en la voluntad política.
A lo largo de sus más de 300 años de historia, Medellín ha demostrado una gran capacidad para transformarse y acoplarse a los tiempos, los patrones y las nuevas apuestas. Desde colonia agrícola y aldea de paso entre la capital Santa Fe de Antioquia y las minas del nordeste en sus primeros años, pasando por el fortalecimiento económico con Mon y Velarde, la independencia con el ilustrado y aguerrido Don Juan del Corral hasta su papel de ciudad regente de la caficultura y gran dinamizador del Ferrocarril de Antioquia. Con el “republicanismo”, a principios del siglo XX los políticos- empresarios o empresarios- políticos rompen con el autoritarismo de excepción de Reyes y compaginan el Estado de las Leyes con el desarrollo económico. Viene luego la industrialización acelerada, la generación de energía a gran escala, la urbanización y la consolidación de una clase proletaria activa y proactiva. La fundación, fortalecimiento, consolidación y expansión de las Empresas Públicas de Medellín, la apuesta por el sistema de transporte masivo y el nacimiento de un sector de servicios ágil y competitivo.
El esfuerzo conjunto de los sectores público, privado y académico permitió no sólo que se dieran las transformaciones antes mencionadas sino que la institucionalidad, en el sentido amplio del término, resistiera, a pesar de pérdidas considerables y lunares visibles, los embates de esa violencia profunda y explosiva que representó el narcotráfico de los años 80 y 90.
Nuestra ciudad, no obstante, llega a los primeros años de este siglo XXI con varias asignaturas pendientes. En un contexto globalizado, con movimiento de materias, mercancías, información y personas, con un espacio vital cada vez más limitado y costoso y con su condición de mediterránea exacerbada por la voraz competencia de países cercanos y lejanos, nos corresponde entonces tratar de visualizar cómo seguiremos siendo una ciudad líder, que compita, que cree empleo, que fortalezca tejido social, que eduque y que siga mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos y ciudadanas de manera responsable y sostenible.
Las acciones que resulten de ese proceso de proyección deben tener dos objetivos ambiciosos pero imprescindibles. Por un lado debemos acercarnos físicamente a los mercados y romper con esa histórica falencia que hace que sea tan complicado competir para nuestros productores allí donde está la demanda. En ese sentido proyectos como el de Autopistas de la Montaña, aprobado este pasado mes por el Concejo de Medellín, le permitirá al municipio invertir en 900 kms de dobles calzadas en nuestro departamento acercándonos a mercados internos e internacionales y aportando al desarrollo de nuestra región circundante. Pero debemos ser concientes, honestos y responsables pues mientras nosotros acá intentamos hacer en el año 2010 lo que muchos otros hicieron desde las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, otras ciudades y regiones están ya apostándole a posibilitar las condiciones de las sociedades del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación. Tanto las clásicas economías desarrolladas como las nuevas economías dinámicas han entendido que las ventajas competitivas basadas en el saber, la investigación y las nuevas tecnologías serán la clave en un mundo que ha concentrado la manufactura en economías de gran escala y bajo costo como China.
Medellín debe, sin desconocer su arraigo industrial pero consciente de la importante presión urbanista, fiscal y de costos de producción que ha sufrido este sector en los últimos años, empezar a dar los pasos y a tomar las decisiones estratégicas que le permitan ir apuntando hacia la sociedad del conocimiento y las nuevas tecnologías. El sector educativo (inicial, secundario y superior), las agremiaciones de empresarios y el sector público (tanto el diseñador de políticas públicas como el ejecutor) deben desde ya acordar una agenda de trabajo para iniciar el camino. En este sentido consideramos que el proyecto denominado “Manzana del Emprendimiento y la Innovación ”, aprobado por el Concejo Municipal en pleno en el Plan de Desarrollo 2008-2011 y del cual ahora somos Coordinadores de Ponentes es un primer paso en el sentido correcto. El triunvirato Municipio-EPM-UNE puede ser el catalizador y detonante que esta nueva apuesta necesita y los 70,000 millones de inversión inicial un mensaje claro de compromiso y de seriedad.
Esta nueva apuesta no será facil, ni estará exenta de retos y problemas. Para empezar la aceptación de la tecnología, la innovación y la investigación son el resultado de esfuerzos sostenidos y voluntades férreas. No se innova por decreto ni se aprovecha las herramientas tecnológicas por obligación. Necesitamos un cambio cultural, discursivo y de prioridades. Necesitamos un sistema educativo que fortalezca el aprender a aprender, necesitamos que la cultura digital (autogestión, redes sociales, software libre, colaboración, productores-consumidores) sea incluyente, audaz y democrática. Tenemos que estar a la altura de los nuevos retos y construir futuro a partir de ese pasado exitoso.


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